
Fueron necesarias tres salidas extravehiculares (EVA) para concretar
el reemplazo de la bomba de refrigeración A, que falló el pasado 31 de
julio y que obligó a reprogramar el trabajo que debían realizar los
astronautas en la Estación Espacial Internacional (ISS).
Los astronautas Doug Wheelock y Tracy Caldwell Dyson estuvieron
realizando esta tarea durante siete horas y 20 minutos, tiempo en el
que lograron instalar y dejar conectada la bomba de reemplazo en el
segmento S1.
El traslado de la bomba desde su lugar de almacenamiento se realizó
con la ayuda del brazo robótico de la ISS, siendo atornillada por
Wheelock mientras Dyson conectaba los cinco cables eléctricos y para la
transmisión de datos.
Posteriormente se realizó una prueba de encendido para ver que
estaba todo en orden y se procedió a conectar los cuatro conductos por
donde pasa el amoniaco. Luego de revisar que estaba todo conectado se
activó el paso de este químico para revisar la existencia de alguna
fuga (esta prueba se realizó en presencia de la luz del Sol, de manera
de que se evaporara cualquier residuo de amoniaco).
Producto de lo extenso que resultó todo el procedimiento de
reemplazo de la bomba, se debió dejar para más adelante una nueva EVA
en donde los astronautas deben instalar un cable que una al módulo
Quest con el Unity. Este último debe estar instalado antes del arribo
del transbordador Discovery, programado para noviembre de este año.
La nueva bomba fue probada durante algunas horas para chequear
nuevamente su correcto funcionamiento, aunque posteriormente fue
apagada con la finalidad de reconfigurar el circuito de refrigeración B
(utilizado de manera temporal para suplir la falla del circuito A).
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